miércoles, 5 de diciembre de 2012

"Hasta puedo verte, allá entre recuerdo y lo que me invento, 
en el viejo puerto,
canturreando alguna de tus historias,
o concentrado a media mañana, 
o, a veces, toquetiando a alguna mujer de mala calaña. 
Vivo y vivido siempre,
el miedo a tener miedo, te vuelve más valiente.

Ni siquiera me importa si me ves aquí,
si me diriges alguna palabra luego de mirarme de reojo, 
o si te maravillas con estos delirios míos que me abofetean a su antojo.
Yo vengo a contemplarte, 
inventarme quién eres,
yo llego, calladita, a mirarte e imaginarte perfecto,
si me hablas, lo estropearás,
así que mantente ahí,
con el mar a tus espaldas, la guitarra vieja, la piel morena, el bigote oscuro, un libro de Hermann Hesse, Galeano o Nicanor Parra, un gorro chueco y desaliñado y, si no es mucho pedir, una pluma en el bolsillo de tu camisa. 
Así me gustas, justo en el gusto, donde yo puedo decir lo que piensas y no me decepcionas. Eres todo mio, todo nuestro; la forma la pones tú, yo las ideas. 

Eres el amor, el retrato de que -desde aquí donde te miro- la perfección existe, ahí en mi imaginario, 
donde todo me gusta y si no, 
retrocedo y lo cambio...

Pero ¿qué haces? no has oído mis ordenes... Te me acercas patudo, y resulta que llegas a ponerteme en frente y preguntarme si te regalo una gamba; con una voz de pito suavecita, una sonrisa gratuita, con un par de distes chuecos y mal aliento. Ay ¡Amor, qué has hecho! Con cuánta dureza me has azotado contra el pavimento, ahora, de golpe, me desagradas y -teniendo la gamba- te digo: "no wn, no tengo plata""

lunes, 29 de octubre de 2012



"Léeme, fuerte y seguro.
Yo, por mi parte, prometo llorarte cuanto sienta extrañarte.
Pero tú, léeme de nuevo esos tus versos ajenos, 
esos que jamás has escrito, 
esos que desbaratas con la voz.

Léeme fuerte y seguro,
yo prometo tragarme esta nostalgia,
escucharte apoyada en algún lugar de tu pecho, 
yo te juro no temer más. 
Pero tú, léeme, fuerte y seguro,
como si quisieras dejar tu voz plasmada en el aire del lugar a donde sé , no volverás.

Léeme, mientras yo me juro estarte viviendo,
léeme, si quieres, por las mañanas,
pero sepas que siempre preferiré las madrugadas.
Léeme para jugar a quererte,

Léeme para no mirarte,
léeme para no caer en esta crudeza de saber que te haz ido,
que te he hecho partir, allá donde aguardan los amores cobardes,
secándose." 

miércoles, 20 de junio de 2012

Yo, para quitarme tu dulce olor de encima,
me habría revolcado con quien ganas tuviera.

Yo, para dejar de recordarte,
hubiera escrito poemas alegres buscando consolarme.

Yo, para no nombrarte más antes de dormir,
habría dejado abiertos mis ojos hasta que se secasen.

Yo, para dejar de sentir vergüenza por aún quererte,
habría bebido más vino que el que pudiera soportar mi frágil mente.

Yo, para abandonar los pocos momentos que vivimos,
habría borrado toda mi existencia pasada,
habría fumado veinte tabacos en una sola noche,
habría aborrecido las rimas,
habría cantado afinado, con la garganta mojada y atragantada de dolores,
de desdicha, de desventura, de falta de ti, de hastío de ti.

Yo, para no volver a recordar cada parte de tu cuerpo,
me habría inventado otro,
cualquiera,
el que fuese,
había visto vida en el más moribundo,
habría acariciando cualquier espalda,
pero no habría, jamás, rasguñado ninguna.

Yo, para por las mañanas olvidarte,
habría dejado de levantarme,
me habría doblegado la valentía de sentirme libre.

Yo, para recordarme de tus suaves besos,
me había entregado de nuevo a ellos aunque ahora estuviesen borrachos.

Yo, para olvidarme de tus canciones,
habría escuchado otras... inventanloes belleza,
creándoles sonrisas vacías,
habría fingido cuánto me emocionan,
y, como siempre, las había abandonado en el olvido,
tal como si jamás hubieran existido,
quedándome así, sola de nuevo contigo,
sola y acosada por tu recuerdo intenso y torturante,
delirante, estúpido y denigrante.

Yo, habría deseado nunca conocerte, arrepintiéndome en el acto de tal osadía.

Yo, no había aceptado nunca amarte,
yo nunca habría sabido si te amé aquellos días,
yo estaría segura de que te amé alguno dentro de los que extrañé.

Yo, ridículamente, había pretendido olvidarte,
sin dejar pasar un sólo día sin recordarte.

Yo, habría llorado tu desgana de mí un par de veces,
habiendo sentido ganas de sollozarla miles,
como si tanto quisiera retenerte que ni las lágrimas quisieran huir de mí,
porque siendo ellas para ti, las quiero aún conmigo,
para no abandonarte jamás,
para guardar la esperanza apaciguada de que algún día volverás,
y ahí me encontrarás,
en el mismo lugar donde me plantaste una sonrisa inborrable,
donde me hiciste amar, donde me te alegraste de encontrarme.

Yo, habría obviado cualquiera de tus ofensas,
cualquiera de tus rechazos,
habría hecho oídos sordos a todas tus confusiones,
para siempre guardarte en el pedestal donde decidí encajarte,
habría dejado de escuchar a mis amistades,
habría preferido pasar una patética hora contigo por las tardes.

Yo, habría sabido cómo y cuándo terminar de escribirte,
habría dejado de dedicarte letras hace varios párrafos,
había sabido acabar con tu presencia aquí y ahora...
pero ya ves... ya ves que ya de cómos y cuandós no sé.







sábado, 12 de mayo de 2012

Tú que ya no estás...
tanto me has enseñado cariño mío... no él, ya no...
tú, tú solo con tus grupos y verdades inventadas para el goce de tu conciencia.
hoy día, no.. hace mucho ya... me di cuenta de que te quiero con el alma, pero jamás te elegiría.
tú eres de esos, no.. eres sólo ese que me roba la atención... pero no me quiero contigo, y eso no quiere decir que no te quiera conmigo. Por fin no he entendido... Me destruyes, por cualquier modo, tú estás en todo aquello que no quiero ni he querido vivir... Entonces viniste a romper conmigo.. a.. lo repito, desearme bien... sin ti... sabiendo que lo único que quiero es un poco más de tu gracia conmigo, un poco y harto más de ti, de ti, de ti aquí conmigo... aquí sin importar más el lugar... eres de esos amores que jamás pensaron en un buen puerto para desembarcar, de esos que sólo viven el amarse intenso, sabiendo que nunca pisaríamos los mismos suelos, sabiendo que no formaríamos nada, sabiendo que no teníamos proyecciones, de esos amores que no pretenden nada, que sólo se gozan uno al otro, porque siempre puede ser la última vez.

Nos acabamos... las ganas? no.. eso nunca... pero sí la valentía, tú la acabaste, ya se volvió peligroso caminar de la mano, ya nos pusimos serios, ya nos pusimos fomes, ya surgieron los coguines, ya no estamos solos... ya lo saben más personas, ya puede enterase ella.

Quiero dejarte a un lado, hoy día sueño con ese otro desconocido que me robe el alma, que me quite el sueño, que me proteja de ti, que me quite de ti, que me haga creen en algo más... yo.. sí, yo misma, sigo buscando algo más espectacular... más que él (mucho más que él), pero sobre todo... algo más que tú.

martes, 1 de mayo de 2012

Hay cosas que se extrañan. tomar la mano, mirar dulcemente, lo recíproco, que sí, dura tan poco, pero es como vivir un par de días en los cielos... Como abandonar toda apatía, toda risa vacía, toda mentira. Deben ya haber pasado unos cuatro o cinco años desde que no me siento segura, anidada, cuidada y amando esos cuidados y complicidades.
Ahora me hundo en la mierda misma, en noches de compañía inventada por tazas de café y mil cigarros que me destruyen el pecho, pero qué más me da, mientras me hagan sentir algún placer ahí entre las costillas, mientras me hagan soltar un suspiro banal, mientras me rellenen el alma de algo... cualquier cosa... lo que sea... Tengo hambre, de pura locura, de puros recuerdos, de puras idealizaciones, de vida, vida real. Vivo, hace tanto ya, entre amoríos baratos poemas poco gratos, que intentan desesperadamente de entregarme algún consuelo... Lo ilícito se ha vuelto lícito aquí, las cosas han cambiado, ahora requiero de tragos que me hagan sentir eufórica, que me den fuerzas para inventarme una nueva gracia... He perdido, y esto es lo que más lamento, la capacidad de hacer el amor... Me he revolcado en caricias sucias, he permitido que me toqueteen el cuerpo sin rozarme el alma.
Y juro, juro por mí misma (ya que no tengo nada más), que prefiero mil veces las noches vacías entre la cafeína, que esas otras tan manoseadas, sin cariño alguno. Prefiero, y esto es una promesa, quedarme escribiéndole al patetísmo de la soledad, antes que salir a vagar, antes de volver a dejarme besar por una boca brusca y que unas manos ajenas se acomoden patudamente entre mi cintura. 

No quiero escribirle más al amor que no me amó, ni menos dedicarle un par de líneas a el que ni siquiera lo intentó. Prefiero, acostarme con el primero y recordar que algún día fuimos mejores que esto, que revolcarme con cualquiera de los segundos y asegurar que no soy más que un manojo de piel húmeda.
Yo no quiero más orgasmos pobres, no son más que los ruidos insipientes de mi desdicha... Yo no quiero más, abrazar a quien ya ha cumplido su cometido, casi como dándole las gracias al muy asqueroso sin alma que sólo me arrastró hasta una pieza oscura, entre sábanas sin mi olor. Prefiero amar sola a que nadie se halle amando en la cama, prefiero un beso suave en honor al recuerdo, a un golpe en los labios de quien no me llena las ganas de amar.

Estoy cansada, sí agotada, de ver cómo me pierdo en las calles embriagadas.

lunes, 23 de abril de 2012

Tuve un día un mal día. Sí, y fue hoy día.
Tuve ganas de llorar, de gritar, de sentirme apoyada, o apollerada.
Quería, sí, hoy en la tarde,
deshacerme de la decisión de haberme levantado,
Quise, separarme de mí misma,
me vi llena de errores,
asqueada de aquello que amo, temerosa de lo que amo, así es el amor. Primera buena conclusión, aunque no alimentaré mi optimismo efímero diciendo alguna huevada como "si no me hubiera levantado, no habría llegado a ésta conclusión, así que, al fin es bueno haberme despertado" na... lo habría descubierto algún otro mal día, o quizás ya lo había descubierto antes y no me acordaba.

Hoy día, sí, hace poco,
me recosté en mi cama pretendiendo olvidar lo que pasó,
estúpidamente, deteniendo el resto de mi día por ello, pretendía olvidarlo.

Cuando la pena me inunda las ganas de seguir caminando, pierdo el apetito, eso no es nuevo, siempre me he satisfecho por la amargura. Soy el vivo retrato de eso de "guatitta llena corazón contento", cuando con la guatita llena de malos ratos, se me acongoja el corazón. Ahora me doy cuenta de que ser media rellenita no era tan malo, estaba contenta, o quizás falta de penurias, que rellenaba de glotonerías... Entonces al final nunca estuve contenta, si cuando comía quería llenar el vacío de amarguras, amarguras que me recordaran mejores días... como cuáles? ya ni me acuerdo. Igual ahora estoy tranquila, que no es ni mejor ni peor que rellenarme las tripas de comidas o amargurías, ni si quiera me importa si esa palabra existe, así de tranquila estoy... así de vacía... Entonces, de nuevo, o estoy vacía de amarguras, o vacía de buenos recuerdos, o repleta de apatía. Parece esto un ensayo.
De todas maneras, y sólo por seguir una línea de aquello que hablaba, acabo de darme cuenta de que boté al water mi mal día, pues no me rellené las tripas de otra cosa sino que de amarguras y café cargado, que aunque tiene su mística y cosilla interesante, a de más de quitarme el frío, me hace cagar. Sí, cagar, no es otra metáfora, no quiero más de ellas por hoy día, pues, repito, estoy tranquila y eso es apatía. He cagado entonces, por tercera vez, mi mal día... y no digo que me cage en mi mal día, sino que lo cagué en serio, lo saqué de mi sistema de la manera más repulsiva.


jueves, 19 de abril de 2012

hoy día. No, ayer.

Después de todo, no necesito de mucho para volver a escribir de ti.
 Quiero, esta vez, de nuevo, letrarme entra, sentirme insegura, morirme otro poco, cantar un poco, fumarme viente tabacos y llorarte como la estúpida que me he has vuelto.
No quiero recordar... No quiero contextualizar nada... Quiero soltar las mierdas, que aunque liberadas aquí, no me abandonarán.
Me has olvidado, hace tanto ya... Si supieras cuánto muero, si vieras cuánto me remeces... Si sintieras este frío en los huesos del pecho, entenderías tanto.

Escribir... sí es aquello que siempre me hunde en los laberintos de mi miseria, en esa miseria aguda y ácida que me carcome ese pedazo de vida que llevo... Se quema, se hiela, cariño, no miento... Las lágrimas se resisten a salir siempre, parecen despavoridas del vértigo, reventadas de furia y vergüenza.

Tengo pena hueón, me duele el amor que te traigo arrastrando, me tiritan los dedos y a ratos las leras se me hacen difusas. No quiero dormir entre el olor que no es tuyo, no quiero caer entre los arrumacos que no son tuyos, no quiero reírme de las situaciones donde tú no estás, no quiero cantar las canciones que no me has enseñado, no quiero cantar con los guitarreos de otro. Mierda! Mierda y remierda! me relate hasta la última fibra del cuerpo, ahora sí, ahora mismo, cuando siento parir el peor de los dolores, ahora entre contracciones de respiros , entre el vértigo de mis lágrimas y con frío en los pies te digo, pedazo de mierda, cómo me has herido, cómo me has fucilado a mí por entera, sin cuerpo ni alma me has dejado... Tú te vas, cada ves que me vienes a buscar, conmigo completa, conmigo brillando como la luna más llena, como las estrellas más relucientes del Perú, te vas con mi alegría, mi sexo, mis besos, feliz te vas... consiguiendo justo lo que viniste a buscar... hundirte en algo de amor... sólo para seguir tu semana lleno de energía. Pero ¿y yo? me quedo embriagada de esperanzas, de sueños de dudas y recuerdos... 


domingo, 15 de abril de 2012

0.46

Verte de lejos es como empezar de cero, casi como si tu historia quisiera ser renegada.
Suele ser ingrata una mirada furtiva, y siempre es mía.
Tú no estuviste aquí hoy día, a pesar de haberte ido hace sólo algunos minutos.
Detesto las despedidas,
pero aún más las visitas vacías.
Mi mente corre rápido en tu compañía,
pero recién las palabras salen cuando ya has tomado partida.

No me gustan las rimas, no me gustas tú en rima,
a mí me gusta (y gustaba) el sin aviso, el furtivo, el decidido. Me gustaban (y gustan) los ratos de catarsis, acá en las letras y allá en las sábanas.

Eres como un nuevo y antiguo escrito incompleto, igual que éste.

sábado, 17 de marzo de 2012

tres vueltas en el suelo.

Dimos tres vueltas en el suelo, tal como si estuviésemos en los cielos, ahí junto a las nubes, donde siempre, amor mío, nos hubieres gustado conocernos y morir, en el amor más absoluto y sincero, ese que no esperaba más que un par de risas, coqueteos, conversaciones inolvidables a acompañadas de unas decenas de quemadas.

Y ¿por qué morir? No... ¿por quién morir? Pues por ti, sí por ti... vida vivida, por ti y tus brutas canciones, por tus poco sutiles piropos. Por ti, desconocido, por ti confiado, por ti andante de vidas, te vestiste de la mía como si fuera cualquier prenda, pero te detuviste, justo cuando empezabas a llenarme los minutos, y la boca... sí, siempre la boca. En qué momento te dejaste llenar las tardes de risitas ridículas y las noches de mis caderas movedizas, donde pareces, hasta hoy, unirte sin problemas, donde pareces ahogarte de placer, donde cierras y aprietas los ojos y quizás qué más que yo no he podido ver.
Te gusto, siempre te he gustado, dudo que nos hayamos conocido si no fueras tan caliente, eres así lo siento y lo sé, y lo sé porque me he hundido aún más profundo en ello. Desde el primer día ¿te acuerdas? claro que te acuerdas... me añorabas, como un dulce quinseañero, querías de mí todo aquello que aún no tocabas, querías de mí toda la calidez que "la morena" debía tener. ¿crees que me avergüenzo? te equivocas... te controlaba con una sola mirada, quedabas atento como un dulce perrito buscado comida, pobrecito, pero qué ternura, pensaba yo hacia adentro, no te miento, siempre han sido mi debilidad esos tipejos que me miran como a un pedazo de carne, porque no cualquiera mira así... no, sólo los realmente perros, esos que se les sale la testosterona por los ojos, me encantan, me encantaste, quise cumplir tu sueño de estar conmigo, de tener y gozar de ese privilegio, lo tomaste, cómo no, si eres de esos perros que no dudan, de esos que tratan de ponerse a mi altura, de ser tan animales como yo, lo siento, no lo conseguiste en un principio, eras sólo uno más tratando, como fuera, de llenarme las ganas, pero yo que quedaba grande, sí con tu calle y tus años en el toqueteo, no fuiste más que un tiernecillo más. El alcohol te ayudaba a ponerte a mi altura, o quizás a mí me hacía decender a la tuya, no lo sé, pero eres rico, eres rico ahí justo en mí, donde no existe nadie más, donde me transportas a otro tiempo, donde todo lo  que acabo de escribir solía pasar.

domingo, 26 de febrero de 2012

tres noches y cuatro días.

El viento soplaba helado, como era de esperase en una de tantas noches playeras invernales.
Nosotros caminábamos del brazo y a veces de la mano, cálidos andábamos, felices sin más mundo que el que se hallaba frente a nuestros ojos.
La alegría y las risas por esas calles no se agotaban; mirábamos el mismo cielo durante tres noches y nos quisimos hasta el carajo.
Nos besamos mil veces, nos tocamos a diario, dormíamos bajo el mismo techo y, mejor aún, dormíamos entre las mismas sábanas.
Nuestro camino duró aquellos grandes días, vagando juntos sobre las cuadras de donde no somos ni conocíamos, pero aquello nunca pareció importar, las sorpresas eran para ambos, las canciones eran nuestras y la costumbre me agarró el alma desde aquellos momentos.
Déjame contarte, amigo mío, que no he vuelto a quedarme dormida sin hacer resonar tu nombre en mi cabeza. Tu nombre, tus mil nombres, tú simbolizas todo aquello que, para mí, ahora es el amor, divino y fantasioso, caprichoso y juguetón, embragado y verdadero. Sí, tú eras la verdad, la verdad del amor, esa verdad que dura cuatro días y tres noches, esa verdad que nos enseñamos como los mejores profesores.
La verdad dulce y cruda, que sabe morir en un fin sin respuesta, que no requiere de una despedida, que supimos asumir su huida ya en las calles solitarias a donde nos ha tocado volver, con un recuerdo idealizado de un beso por la mañana seguido por un desayuno cariñoso.
Y te digo, que mientras no volvamos a las que fueron nuestras calles doradas, no volveremos a mirarnos con aquella luz libertaria de la soledad de ambos, sin distracciones que desde allí son absurdas. Ni un alma más importa por ahí.
Entre el bullicio de la capital tú te pierdes, yo me pierdo, leemos distintos libros, miramos distintos cielos y, lo que es peor, dormimos enredados entre otras pieles.

domingo, 8 de enero de 2012

4.57

Ella entró a mi vida como la peor de las putas,
yo no la miraba, no por lo menos con recelo,
ella me quitaba toda la atención y como ella desconocía:
yo detesto perder.

Ella nunca me miró,
o por lo menos no lo creo.
Tanta atención tenía
que dudo que haya pensado que yo, la inocentona,
podría inmiscuirme por debajo de las ropas de su descuidado amor.

Él me buscó primero, te lo juro chiquilla,
yo no sabía de ti hasta que él lo creyó inevitable,
él te ama, ayer y siempre te ha amado,
como jamás a mí.

Tú, con tu sonrisa querendona,
con los recuerdos a tu favor.
Yo, con la novedad
bajo unas medias fáciles de quitar.
Tú con los pechos pequeños,
con la espalda ancha,
con ojos chicos,
el pelo corto y sin gracia.
Yo, con mi palabrería,
con sonrisas gratas,
la espalda erguida
y un guiño en el ojo que él jamás pudo resistir.

A mí también me amó,
por lo menos un par de días,
a mí me extrañó varias noches
y me llamó desesperado una de ellas.
Yo lo volví loco,
yo te lo quité un par de meses,
tú me lo arrebataste para siempre y desde siempre.

Créeme, yo no te odio,
yo te envidio,
lo tienes ahí, en la palma de tu mano bailando como el más triste bufón para hacerte reír,
él descansa de ti entre mis caricias,
acurrucado en mi pecho,
callado al fin,
tranquilo y feliz.

Ni creas que yo quisiera vivir con él como tú,
yo lo quiero a mi lado sin amarras,
cansado de ti
y deseoso porque yo le llene las tardes
y algunas noches en las que tú te encuentres lejos.

Puta, la puta más amada has sido,
puta eres por dejarlo suelto sabiendo que volverá ti,
puta coronada con las canciones que saltan de su pecho.
Puta y reputa y me has vuelto a mí,
yo que me veo débil ante ti,
yo que vengo a tramar que él se acueste contigo con ganas de hacerlo conmigo.

Dudo que sepas siquiera como me llamo,
tan poca atención le has dado,
él está solo,
amándote solo,
amándote conmigo,
créeme, yo no fui sólo un revolcón anecdótico,
él se maravilló de mis virtudes,
nosotros fuimos uno solo,
si sólo supieras cuánto nos parecemos él y yo,
quizás hasta te enamorarías de mí,
quizás hasta me extrañarías por las noches,
quizás hasta te querrías acostar conmigo,
pero yo no soy de esas putas,
yo vengo de puta fiel,
yo sólo lo quiero a él,
pero él me teme,
cree que yo podría arrancarte de su alma para tomar tu lugar,
por eso arranca de mí y mis caricias,
para volver al nido seguro donde tú lo aguardas.

Las cosas para ti siguen igual,
para mí el cuento es más irregular,
no tengas cuidado,
él te cuida a su lado,
mientras a mí me echa al olvido sin amparo.