domingo, 15 de abril de 2012

0.46

Verte de lejos es como empezar de cero, casi como si tu historia quisiera ser renegada.
Suele ser ingrata una mirada furtiva, y siempre es mía.
Tú no estuviste aquí hoy día, a pesar de haberte ido hace sólo algunos minutos.
Detesto las despedidas,
pero aún más las visitas vacías.
Mi mente corre rápido en tu compañía,
pero recién las palabras salen cuando ya has tomado partida.

No me gustan las rimas, no me gustas tú en rima,
a mí me gusta (y gustaba) el sin aviso, el furtivo, el decidido. Me gustaban (y gustan) los ratos de catarsis, acá en las letras y allá en las sábanas.

Eres como un nuevo y antiguo escrito incompleto, igual que éste.

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