Tuve un día un mal día. Sí, y fue hoy día.
Tuve ganas de llorar, de gritar, de sentirme apoyada, o apollerada.
Quería, sí, hoy en la tarde,
deshacerme de la decisión de haberme levantado,
Quise, separarme de mí misma,
me vi llena de errores,
asqueada de aquello que amo, temerosa de lo que amo, así es el amor. Primera buena conclusión, aunque no alimentaré mi optimismo efímero diciendo alguna huevada como "si no me hubiera levantado, no habría llegado a ésta conclusión, así que, al fin es bueno haberme despertado" na... lo habría descubierto algún otro mal día, o quizás ya lo había descubierto antes y no me acordaba.
Hoy día, sí, hace poco,
me recosté en mi cama pretendiendo olvidar lo que pasó,
estúpidamente, deteniendo el resto de mi día por ello, pretendía olvidarlo.
Cuando la pena me inunda las ganas de seguir caminando, pierdo el apetito, eso no es nuevo, siempre me he satisfecho por la amargura. Soy el vivo retrato de eso de "guatitta llena corazón contento", cuando con la guatita llena de malos ratos, se me acongoja el corazón. Ahora me doy cuenta de que ser media rellenita no era tan malo, estaba contenta, o quizás falta de penurias, que rellenaba de glotonerías... Entonces al final nunca estuve contenta, si cuando comía quería llenar el vacío de amarguras, amarguras que me recordaran mejores días... como cuáles? ya ni me acuerdo. Igual ahora estoy tranquila, que no es ni mejor ni peor que rellenarme las tripas de comidas o amargurías, ni si quiera me importa si esa palabra existe, así de tranquila estoy... así de vacía... Entonces, de nuevo, o estoy vacía de amarguras, o vacía de buenos recuerdos, o repleta de apatía. Parece esto un ensayo.
De todas maneras, y sólo por seguir una línea de aquello que hablaba, acabo de darme cuenta de que boté al water mi mal día, pues no me rellené las tripas de otra cosa sino que de amarguras y café cargado, que aunque tiene su mística y cosilla interesante, a de más de quitarme el frío, me hace cagar. Sí, cagar, no es otra metáfora, no quiero más de ellas por hoy día, pues, repito, estoy tranquila y eso es apatía. He cagado entonces, por tercera vez, mi mal día... y no digo que me cage en mi mal día, sino que lo cagué en serio, lo saqué de mi sistema de la manera más repulsiva.
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