lunes, 11 de agosto de 2014

Yo no puedo evitarte, preciosa, tanto desaliento
ni puedo retrocederte las arrugas esperando que elijas mejor,
no puedo, con estas manos tan chicas, detener los mil puñados de lágrimas que se te han caído.

Tu espíritu eternamente veinteañero, te reclama errores frente al espejo,
pretende que te abofetees sin lloriquear,
que dejes de doblegar tanta valentía opacada bajo un brazo ajeno. 

Le voy temiendo a tu soledad más que tú misma,
es que "la vida no es para estar sola, mi amor" 
pero tampoco para ocultar una boca amarga tras la sonrisa. 

sábado, 26 de abril de 2014

?

La mañana se vació,
la mala noche fue ácida.
Cargo a mi cargo un sueño interrumpido,
que al estilo más dramático 
se le atravesó a medio pecho la peor de las fantasías

domingo, 20 de abril de 2014

Lo patético del camino

Lo patético del camino sería inventarse dónde pertenecer.
Y, digamoslo bien, no eres un buen país
donde pueda hechar cualquier raíz.

Más bien, no tengo país,
me exilié del que alguna vez pertenecí para dármelas de trotamundos,
pero ya en este cansancio de pies,
cualquier paradero que abra los brazos,
podría servir de techo para tumbarse a dormir.

Lo patético del camino sería inventarse dónde pertenecer.
Y si es por despertar cada mañana con un abrigo de distinto dueño,
que pudiera ser más ajeno que ese mi país de origen en abandono,
mejor hacemos más firmes los músculos
para seguir sin rumbo,
a ver si, por milagro cósmico,
se inventa para esta alma en agote,
un arraigo en la próxima vereda,
justo antes de que venga a bautizarle con fecha de término,
como es cultura, allí en los quinientos países
por donde no dejé más que un par de manoseos burlones.

viernes, 21 de febrero de 2014

Vanidosa,
con la atención escandalizada por unos kilos de más,
por un tipejo que no llama,
con la tele y su "escándalo de la semana".
Se me vino, a quebrar el cuello de un vuelco de cabeza:
el terror de los cuerpos que van cayendo muertos, así de pronto,
como tan simple y natural se esconde el sol,
se me clavó la peor lanza entre las costillas.
En el baño la princesa más bella del reino vomita su almuerzo,
la ternura de un par de ojos verdes se seca
lloriqueando a su madre suicida entre quinientos años de licores,
un hombre sin pantalones
pierde entre un mal sueño al ser del que se desprendió,
la madre de cruda pluma corre la vagabunda suerte de saberse guacha,
una víbora llora el desprecio de su primera ilusión,
un hombre se recuerda niño y perdona a su madre por dejarla morir,
al cantante se le fue la voz,
a la poetiza las valentías,
a esa paloma la reventó una 4x4,
a mí me han privado de caricias,
se me ha podrido el cuerpo, con la ironía brulona de una sobredosis de azucar,
mi madre llora las noches entre las almohadas lejos de su gran amor,
me mantengo en el mismo rincón, aterrorizada,
con la vista nublada y avergonzada, con las manos sucias y el jumper bajo las rodillas.
Pero... se me terminó la crema,
y en marzo empieza otro riality.


martes, 28 de enero de 2014

Es por que te quiero,
si una gota de vergüenza,
que podría pasarme un puñado de tardes enteras,
esperando que a mi manera me quieras.
Esperando que muevas algo más que los labios.

Se me han gastado las suertes,
junto con el puñado de tardes.
Amo tus palabras, aunque me suelten en lo alto del vértigo.

lunes, 27 de enero de 2014

Duermo en cama ajena

Tengo la cabeza partía entre veinte pedazos,
las cienes se me volaron casi juntas para encontrarse en el centro,
mis ojos vueltos lo vieron todo y entre ellos se enternecieron.
La sonrisa se me arranca aun dormida, encargándose de despertarme para que te reconozca dándote otra de tus mil vueltas por mis deseos dormidos.
Estás ahí queriéndome y avergonzándome.

Un infeliz se ríe de mí luego de una inocente pregunta,
una tormenta de gente se me viene encima con la histeria al medio de la cara,
cierran el metro,
las cienes antes reventadas ahora sudan del encierro,
el aire que me entra por la nariz se hace denso como aceite,
me equivoco,
corro,
un par de peores se lanzan a las vías,
un tipo me toma por los hombros,
le reconozco los dientes,
quiero besarlo excusándome con los nervios,
pero él ha sido siempre peor que cualquier catástrofe.

Logro salir, logro escapar como esas lauchas que jamás serían las heroínas de la historia.
La cuchara me retumba en el pecho entero recordándome aquella locura,
el tipo sigue a mi lado, él sí se ve heroico,
no tiene mis rodillas temblorosas ni la angustia tomandosele la cara,
se sonríe y se siente liberado, casi podrían desplegarsele alas desde la espalada,
pero ni le hacen falta.

El empujón bestial de los latidos en el pecho me confunden los tímpanos,
me siento la palma izquierda en el calor del pecho, pero la misma toquetea la mejilla del héroe,
y ahí está: el rasgo innegable de que sólo existe una palma izquierda,
mientras la otra recuerda enternecida, como los ojos vueltos, la tersura de su piel morena.




Guardarse la fe para alguien, es la cobardía más grande del siglo.
Profetizar por alguien es volverse su esclavo,
hauyentando la gracia de volar sin correa con la fe en las propias almas.