Vanidosa,
con la atención escandalizada por unos kilos de más,
por un tipejo que no llama,
con la tele y su "escándalo de la semana".
Se me vino, a quebrar el cuello de un vuelco de cabeza:
el terror de los cuerpos que van cayendo muertos, así de pronto,
como tan simple y natural se esconde el sol,
se me clavó la peor lanza entre las costillas.
En el baño la princesa más bella del reino vomita su almuerzo,
la ternura de un par de ojos verdes se seca
lloriqueando a su madre suicida entre quinientos años de licores,
un hombre sin pantalones
pierde entre un mal sueño al ser del que se desprendió,
la madre de cruda pluma corre la vagabunda suerte de saberse guacha,
una víbora llora el desprecio de su primera ilusión,
un hombre se recuerda niño y perdona a su madre por dejarla morir,
al cantante se le fue la voz,
a la poetiza las valentías,
a esa paloma la reventó una 4x4,
a mí me han privado de caricias,
se me ha podrido el cuerpo, con la ironía brulona de una sobredosis de azucar,
mi madre llora las noches entre las almohadas lejos de su gran amor,
me mantengo en el mismo rincón, aterrorizada,
con la vista nublada y avergonzada, con las manos sucias y el jumper bajo las rodillas.
Pero... se me terminó la crema,
y en marzo empieza otro riality.
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