viernes, 24 de junio de 2011

0.56

Mientras que lo numérico siempre me ha importado un mierda,
recuerdo perfectamente lo primero que noté en ti...
algo de ternura y alegría rebosante saltando entre medio del brillo de tus ojos...

Mientras que te hablaba y me dejaba en la desnudez más exquisita,
hombre, me haz visto tal y como soy,
sin máscaras,
sin fingir,
sin ataduras valóricas,
sin moralidades rutinarias,
sin vidas falsas,
sin cariños ahogados,
pero con abusivo morbo.

Mientras que te dejaba pasear tus deditos por mi cintura,
cerraba los ojos, mordiéndome la boca,
deseando la pura verdad,
chillando por algo de realidad celestial,
encarnando rasguños que dejaran alguna huella, si quieres, borrable.

Mientras que me comías la boca, la lengua, la vida, el pasado, la ira, el engaño, la mentira, la mirada complaciente, el cariño. Querías tocar mi pecho, mi ombligo, mis pernas, mis manos, mi vida, mi ahora, mi alegría, mi siceridad, mi ojeada cariñosamente picara.
Te pretendías hundir en mis palabras, hacerlas tuyas, parafracearme, imponerte en mi vida sin vida y volverla móvil, emborracharla de risas y caricias cálidas.

Mientras que, en cierto minuto, la noche me habló de tu pasado,
de un par de imágenes colgadas en la pared,
de un amor inamovible,
de un rostro dulce que te hizo y hace sonreír,
de un recuerdo presente en el que yo, patudamente, me interponía.

Mientras que la cordura me gritaba al oído,
yo seguí abusando de tu tiempo, de tus besos, de tus bromas, de tus carcajadas, de tus manos que si quieren pueden enredarse entre las mías.
Pues aquí me tienes, chiquillo desordenado, soñador, hijo de tus ideales, viajero atolondrado, caminante esclavo del guitarreo, amante de la libertad, amante del amor, amante del destino no escrito.

Mientras que veo como aquellos que me han profesado y prometido felicidad banal se alejan ya de nosotros,
te propongo la incertidumbre,
la sorpresa,
la verdad,
mi tierna mirada temerosa,
mi risa constante,
mi mano de compañía,
y te dejo bañarte en algo de amor,
y te permito gozar de mi desarmada entrega,
... Mientras tanto, capea el frío de un error entre mis brazos,
mientras tanto, olvida éste mundo pérfido,
mientras tanto, quiéreme sin recelo,
mientras tanto, abrígate de mi desalmada dulzura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario