domingo, 24 de abril de 2011

10 de Abril, 23.54

Casi como si la noche no tuviera término,
guarda las iras más candentes de mi encierro.
Quiere robarme la conciencia y la voz.
Quiere encadenarme a cada culpa,
dejándome un patético hilo de cordura
justo en un rincón inhóspito del alma,
para recordarme que algún día sí cupo la calma..

Me ha dejado encadenada 
a algún tendón del más hábil de mis fantasmas.
Me toma por sorpresa desde la espada
y me arrastra cabeza agacha.

Se inventa una voz dulce.

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