qué carajo!
resulta que ahora, venimos a darnos cuenta, de que todo se reduce a un montón de voces. Quién lo diría... voces, voces, como cualesquiera. El caso, es que esas voces, tienen fuerza, ideología, miedos y valentías... Algunas parecen ser más valientes en mi mente, pues es por algo que las elijo: Viene, entonces, a gritonearme una millonada de voces justito antes de tomar alguna decisión, y yo -me tomo mi tiempo- y elijo una, que suele ser la más cobarde, pero yo la elijo, no sé por qué, creo que le temo a la más valiente, a esa parte de mí y resulta que las veces que la he dejado salir, ella nunca me ha decepcionado, de hecho me ha hecho tener a toda esa gente que hoy son los únicos amigos que tengo... porque, para que se vaya sabiendo, no he vuelto a hacer amigos desde hace unos dos ¡años! Y sólo porque he decidido -clara y estupidamente- escuchar con privilegio a la voz más cobarde de mis voces... quizás por eso es que odio mi voz desde hace unos dos años hasta ahora... esto, parece sumar dos más dos.
Y qué mierda, puede tanto tener esa voz cobarde? por qué me he quedado con ella? cuándo la adopté? si de algo estoy segura, es de que aquí hace dos años, no estaba. Lo que tiene esta voz es miedo, ¡pavor! Quiere llorarse todo el día, todos los días que sigan llegando y virando, los quiere llorar. Es en serio, no posee noción alguna del tiempo, podría dejar pasar años en el llanto, tal vez un par de años sin que me detenga en que sí ¡han pasado dos años saco wea, cómo la has cagado! El caso es que la cagada está y por mucho que nos guste eso de torturarnos llorando -de nuevo- sobre la leche derramada... convengamos que en virtud de los mismo (el tiempo), hay que avanzar... ya, la cagué, ¿y?
Escuché a la imbécil de mis voces durante dos años, he convencido a la gente de que soy tímida, débil, dulce y de nuevo débil. Así mismo es la voz esta... débil, por eso la odio.. se materializa! si cuando me oigo echándola pa afuera, me detesto. No quiero tenerme cerca, me cansa levantarme conmigo y mil lloriqueos que oirá el psicólogo, no yo.. que haga la pega.
Entonces, están todas estas voces gritándome un camino qué seguir... lo que tengo que hacer es simplemente, escuchar a la valentía? es todo? Creo que sí... pero cómo la hago más vigorosa? más potente, más fuerte que la cobarde, no por ser cobarde es débil... de hecho es la más difícil de arrastrar al pasado, la tristeza... la muy santurrona y frígida se queda llorando de víctima en la puerta de la casa mientras llueve. Manipuladora, tengo que sacarte. Cómo hago a la voz valiente más fuerte? ¡más ágil! Con felicidad. De nuevo sumo dos más dos. (nunca me había dado cuatro)
¡Nunca me había dado cuatro! Qué mierda. O sea que lo mío, en el colegio, en matemáticas, era en serio... Yo, he tenido esto en mis narices, durante dos años y he pensado y repensado en qué es lo que me sucede, qué es lo que me está haciendo tan mal, qué es lo que me está torturando tanto?. Y nunca lo había visto. Ni entendido. Me retiraba de la discusión antes de acabar, cobarde.
Hace dos años estaba él por aquí. Ese, al que le amo el recuerdo, no la presencia. No más de él, ni aquí ni en ningún otro lugar. Desde que él no volvió que la voz más triste de mis voces se apoderó de mí. Y es raro, por que lo que él amó de mí fue a la voz más feliz y valiente -y lunática- -e impulsiva- -y apasionada- Es que, me di cuenta de que si ni la más bella de mis voces podía retenerlo aquí... entonces ella ya no valía de nada. ¿para qué la quiero si él igualmente se fue? y no va a volver. Eso es. Aún no tengo respuesta a eso. Esto sentí sin decir, hace dos años: PARA QUÉ DEJAR SALIR LO MEJOR DE MÍ SI ÉL YA NO ESTÁ. SI ESO NO FUE SUFICIENTE PARA HACERLO QUEDARSE ¿PARA QUÉ MIERDA LO QUIERO? me volvió loca, y no me di cuenta cuándo. Me volvió loca, ¡me mandó al psicólogo! Estaré así por siempre si no lo olvido. Es una condena declarada. Que me hipnoticen y me hagan creer que nunca lo conocí. Un efecto mariposa vendría mal por aquí, para recuperar la dicha. Pero... ¿también lo olvidarían mis sueños? esos en los que irrumpe de vez en vez, no sé. Pero olvidarlo... no sé si quiero. Es como desprenderse de un brazo. Sí, si quiero. Es que estoy harta de él. Arráncame el brazo derecho entonces, yo veré cómo adiestro a la zurda. No se puede adiestrar a la zurda. Es que... es la izquierda, no puede enderecharse. Tiene otra forma de ser... aún no la comprendo eso es, y no lo he hecho por que todavía no soy suficientemente valiente como para terminar de arrancar los últimos tendones de la mal llamada contraria a la siniestra.
Esto es una propuesta, TODO, el elegir las voces valientes y fuertes -las de antes- y aprender a andar de zurda. Para eso hay que aceptar de se es zurda porque se ha debido arrancar la derecha, pues se ha sufrido. Sí, y a chorros. Pero hay que dejar esta pena, esta angustia y ¡estos ataques! ¿cómo dejo de sufrir? Volviendo a dejar salir a la voces tuyas, vigorosas, valientes y ególatras. Así, también él se irá.
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