Fumando, o tomas el humo por las buenas, y te lo haces pasar por la garganta o, eres un cobarde, y no te atreves a dejarlo llegar más allá que de tu boca... De alguna forma, preferí la primera. Buena decisión, pues si no fuera por ella, no me habría jamás enamorado del vicio más hediondo habido. Claro, al principio dolió, hasta me atoré la primera vez que lo dejé pasar por entre medio de mi garganta, pero luego... pasaron más y más cigarrillos, y sí, me gustaba ese paso por la garganta, ese paso violento, doloroso. Será que nos gusta el dolor, sí parece estar claro, sino ¿cómo podría haberme hecho adicta a este vicio? tuvo que dolerme antes de amarlo. Entonces, ¿si no duele no sirve? parece comercial de alguna máquina para hacer gimnasia En la vida, si no te violenta algo lo suficiente, ¿no lo amas? No, no lo haces. Yo, no, no lo hago. para amar algo, debe emocionar. De ante mano. Emocionar, el verbo más grande. Para amar algo, aquello debe moverte las fibras, y si algo mueve las fibras, el pellejo, el alma, las uñas y los dientes, entonces aquello debe ser fuerte, múltiple: alegre, miserable, gracioso, sexual, alegre, penoso; violento, en todas sus formas. Sino, es mundano.
Esto es la idealización.
Creo que no me habías dolido nunca antes de este manotazo. Entonces, quizás nunca te he amado, pero ahora que me dueles... las cosas por aquí, me matan de vértigo.
Nunca me leíste.
Creo que fue todo lo que no hiciste.
Adiós mi niñote.
- Oye y tú abuelo ¿qué hacía?
- No, eh mi abuelo e' electrónico.
-Ya, si le dijeron que era linda.
- Pauli, por la chucha, si te estoy diciendo...
- ¿Te querí casar conmigo?
- sí
- Dáme un beso.
-Nunca me habías pedido un beso.
- ¡Me cagaste, me tení la cagá, yo la pasé como las weas!
- ¡Yo nunca te hice nada, pendejo!
- Weón, me coquetiabai y te ibai... "na, pero si somo amigos".. la weá.
-Ahh, weón si era un coqueteo no má, ni nos comimos.
- Pero es que es eso po Pauly, no kxay lo que me pasa a mí.
-Ya pero Nico, ¡si ya pasó, weón! estamos juntos ahora ¿qué más da?...
- No, sí, es verdad... yo quería puro estar contigo... Porque ¡antes! puta pa que me pescarai, weón, si te hací la loca... yo me acuerdo de todo, porque para mí ¡sí fue importante po, weón!
- Pero, nico, si ya era...
- Pa ti po.
- Ya, ¡¿qué weá querí weón?! ¿Qué te pida disculpas? No tengo de qué disculparme...
- No, si sé.
- Hola, preciosa.
- Hola, bonito.
- Venga pa' acá.
- A ti no más.
- ¿Qué quieres?
- Yo quiero estar contigo.
- ¡Nico, quiéreme!
- Si yo te quiero... ya, tranquilita.
- Te poní cuática.
- Después uno es el pendejo.
- Erí tan bakán.
- Nico, no me peguí agarrones en la u po', qué vergüenza la weá.
- Ahh, si igual te gusta.
- Suéltame, no me tirí...
-Mi negra rica.
- Morena preciosa.
-No, Pauly, si yo quería hacer el trabajo, pero...
- Todos estos weones están hablado de nosotros.
- Somos el escándalo de la semana.
- ¡Te amo, te amo!
- Ya te estoy extrañado, ya te extraño.
Poca gente, si no es que sólo los niños, tienen una mirada así, con esa luz inocentona y chillona, repleta de ternura.
"Pero si eray tan mío" te dije, respondías que lo sigues siendo, pero yo, no tengo tanta valentía como para dejarte mío, con dos almas esperándote en casa.
Ahora me dueles, lastimas. Adiós niñote. Si supieras cuánto he sufrido... si supieras. Entenderías que no puedo volver a arriesgarme así. Si supieras cuánto me han herido, entenderías este pavor, porque me faltaría vida para volver a vivirlo.
Amor en ascuas, amigo entero. Crecerás de golpe afilado. Me mataría verlo.
Te extrañaré las manos, la boca, las piernas, la risa, el pecho, la fuerza en los brazos y el ama pura.
La suerte nos acaba de dar caminos separados, el tuyo, parece más empinado. Te cuidaré desde aquí, desde donde puedo cuidar de mí. A ver si la suerte nos regala, alguna vez, otra esquina donde toparnos.
Te necesito algo más lejos, que ya empiezas a dolerme a la izquierda del pecho. Mi dulce, el de siempre. Te extrañaré tanto. Separemonos, es en serio, no querrás ver cómo me deshago. No querré verte con ella, ni un segundo. No quiero que digamos más. Amándome, te mataría ver cómo sufro justo sentada junto a ti. Y yo, no puedo entregarte mi alma malherida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario